La apertura a los mercados internacionales ha generado oportunidades para las exportaciones y ha favorecido la importación de productos para los procesos productivos y el consumo de los hogares. Chile ha aprovechado estas oportunidades abriendo su economía, reduciendo los impuestos aduaneros, y estableciendo tratados y acuerdos comerciales a nivel multilateral, regional y bilateral.

  1. La conectividad con el resto del mundo

Para aprovechar esas oportunidades es primordial disponer de una conectividad de calidad que facilite el transporte y reduzca el costo de las exportaciones e importaciones. Esta conectividad con el mundo tiene un efecto significativo en el desarrollo económico y social del país. Diversos estudios muestran que los países con Índice de Desempeño Logístico (LPI, 2014, Banco Mundial) por encima del que corresponde a su nivel de ingreso, muestran un crecimiento más acelerado de las exportaciones, logran mayor diversificación en la canasta de los productos exportados y atraen mayor inversión extranjera[1].

Además una de las variables que más influye en el costo logístico de las exportaciones es la distancia. Así, para compensar la desventaja de localización de Chile respecto de los mercados finales la infraestructura, en particular la portuaria, y la gestión de los procesos logísticos deben ser altamente eficientes, para aumentar la competitividad y atenuar el efecto de la distancia[2].

Dado que, cerca del 90% del comercio exterior de Chile se realiza por vía marítima, los beneficios de mantener una conectividad eficiente y expedita se aprecia cuando no está disponible, lo que puede ocurrir por eventos de fuerza mayor o por paralizaciones portuarias.

Las estimaciones de estos costos en el caso de una paralización de 10 días alcanzan a US$150 millones y en el caso de 20 días a US$ 500 millones[3]. La incidencia final de estos costos recae, principalmente, sobre los exportadores y los consumidores finales (sobrecosto por almacenamiento y financiero, perecibles tienen pérdida de valor por retraso de llegada y sufren una mermas, costo para importadores porque mercaderías no llegan, costo adicional de servicios navieros por naves detenidas y por reposicionar naves en itinerarios). Estas estimaciones no consideran las pérdidas en el valor de los contratos de los exportadores por menor confiabilidad en el funcionamiento logístico o el daño en la imagen de Chile como socio confiable en los mercados internacionales.

  1. Metas para el desarrollo portuario

Chile tiene un desempeño logístico en línea con su nivel de desarrollo, se ubica en el percentil 75 en el Índice de Desempeño Logístico liderando en América Latina, pero un 15% por debajo del promedio de los países OCDE. Sin embargo, en el mediano plazo Chile debe mejorar el desempeño de la logística.

Así, un crecimiento de la economía chilena de 4% promedio hasta 2030 requiere elevar los estándares de infraestructura y de operación logística al nivel que hoy existen en Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Lo cual equivale a pasar del 25% superior en la actualidad al 15% superior en términos de su desempeño logístico al 2030 y situarse en niveles de desempeño logístico similares al de los países desarrollados de la OCDE.

 

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Sin embargo, alcanzar la meta señalada requiere modificar el funcionamiento del sistema marítimo y portuario. Las actuales condiciones instalan riesgos de congestión en el mediano plazo, lo que demanda adaptar la infraestructura actual y construir nuevas capacidades, donde la actual institucionalidad es insuficiente y debe adaptarse.

Entre los cambios más relevantes están:

  • La importancia del factor tiempo en el costo del comercio exterior. En el caso de Chile un día de demora en el puerto es equivalente a un arancel de 0,6% en el mercado de destino y de 0,9% en el caso de las importaciones.
  • El agotamiento de las capacidades actuales. Nuevas inversiones requieren de nuevas áreas aptas para el desarrollo portuario.
  • La industria naviera avanza hacia la construcción de naves mayores, lo que presiona la infraestructura portuaria, las redes viales y ferroviarias, y modifica el mercado de transporte marítimo.
  • La sociedad chilena aspira a condiciones sociales, medioambientales, y de vida urbana con estándares más elevados.

Para enfrentar con éxito los desafíos se requiere corregir las deficiencias en el funcionamiento del sector marítimo y portuario, lo cual comprende la institucionalidad pública, las estrategias empresariales, el aporte de las organizaciones de trabajadores y el ambiente de colaboración público – privada. Esto significa incorporar una agenda para modernizar las capacidades del Estado, preservar una sana competencia en el sector y generar un ambiente de colaboración entre los diversos actores.

  1. Estrategia para lograr los cambios

Abordar estos desafíos es una tarea que requiere de un entorno de colaboración que no existe en la actualidad. Probablemente el hecho más relevante es que no hay una visión común para el desarrollo del sector. Los gobiernos deben articular esta visión, que está en la base de la estrategia que genere un nuevo impulso de modernización en el sector marítimo y portuario. En forma complementaria, el sector debe generar un ambiente de trabajo conjunto, que les permita aportar a los objetivos comunes.

Una dificultad adicional para abordar los nuevos desafíos es que en el sistema portuario nacional conviven dos regímenes institucionales. Por una parte hay 10 puertos estatales que se rigen por la Ley 19.542, lo que incluye a las empresas concesionarias y los operadores de terminales. Por la otra, hay alrededor de 20 puertos privados que se rigen por el DFL 340 de 1960. Pero ambos grupos de puertos hacen un aporte significativo a la conectividad del país. Los puertos estatales transfieren un 64% de la carga general y un 24% de los graneles. Por su parte, los puertos privados transfieren un 36% de la carga general y un 76% de los graneles.

Ambos marcos jurídicos tienen rigideces e imperfecciones, hay deficiencias para reservar el borde costero; divergencia de criterios aplicados en los regímenes para determinar las rentas por las concesiones marítimas en un caso y los contratos de concesión en el otro; la función de coordinación de las empresas estatales con otros organismos públicos es sólo en los puertos de la Ley N° 19.542, entre otros.

En síntesis, el entorno institucional dificulta las condiciones para la construcción de una perspectiva de largo plazo. Así, uno de los desafíos es encontrar soluciones que eviten las controversias institucionales y que generen un ambiente de colaboración en el desarrollo del sector.

Dada la importancia que ha adquirido el sector privado dentro y en el entorno de los puertos, éste no tiene otra opción que contribuir y generar condiciones para un desarrollo de mediano y largo plazo del sector, consistentes con los desafíos del país. Es por ello que la Cámara Marítima y Portuaria y sus socios han tomado la decisión de buscar los caminos para abrir las oportunidades de integrar los objetivos de eficiencia en un marco que considere las expectativas de la sociedad.

EL PROCESO LOGÍSTICO Y SUS BRECHAS

El sector marítimo y portuario es el principal nexo para el inter­cambio comercial de Chile con el mundo, adquiriendo así un rol estratégico y preponderante en su crecimiento económico. Producto de este valioso rol es que cualquier alteración en su buen funcionamiento tiene efectos significativos en la competitividad de las actividades produc­tivas. De ahí la importancia de mantener un marco claro y estable que per­mita su adecuado desarrollo.

A su vez, los puertos son el punto de inicio o de término de una cadena logística diseñada y gestionada para transportar, lo más eficientemente posible, la carga de comercio exterior. Tal cadena configura un sistema complejo de interacciones, operaciones y coordinaciones entre muchos actores privados y públicos.

Debido a tal multiplicidad de operaciones, a menudo es más atractivo seguir enfoques parciales para resolver las trabas que entorpecen el proceso, ocultando dos elementos primordiales: la integralidad del proceso y el enfoque en los usuarios finales. Sólo así se puede lograr la meta de mejorar los estándares de la conectividad de Chile con el resto del mundo.

Así, la única forma de corregir los problemas y trabas que enfrenta el sector marítimo y portuario nacional es ampliando el campo de análisis de los factores que influyen en su desempeño, buscando sus causas más allá del recinto portuario. Desde esta perspectiva, pero siempre desde el foco marítimo – portuario, se detectaron cinco brechas que afectan y/o influyen en el desempeño del sector (Ver Figura).

  1. Combinación y optimización de los modos de transportes
  2. Plataformas digitales que agreguen valor al proceso logístico.
  3. Aumento de Capacidad: Productividad e Infraestructura
  4. Dinámicas Laborales Constructivas
  5. Beneficio Compartido entre la comunidad y el puerto

Diagrama de la cadena logística

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[1] World Economic Forum (2008), “The Global Enabling Trade Report”, 2008.

[2] John S. Wilson, Catherine L. Mann y Tsunehiro Otsuki, “Assessing the Potential Benefit of Trade Facilitation: A global Perspective. World Bank Policy Research Working Paper 3224, 2004.

[3] Los promedios diarios del comercio exterior utilizados en estas estimaciones son US$23 millones de exportaciones de perecibles (temporada alta); US$ 200 millones de exportaciones no perecibles; y de US$ 205 millones de importaciones. Se supone que los costos diarios de almacenajes y por retraso de importaciones son crecientes.