• 4 septiembre, 2018

El Ingeniero Civil de la Universidad de Chile, que hace poco más de dos meses asumió la gerencia general de la Cámara Marítima y Portuaria, destaca la importancia de enfrentar las fricciones transaccionales de la cadena logística y así mejorar la competitividad de nuestro país en esta materia.

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta hoy el sector marítimo portuario?

El dinamismo asociado al sector marítimo portuario –que moviliza el 94% de la carga de comercio exterior de Chile– impone exigentes desafíos en distintas etapas de la cadena logística. Sin embargo, se puede resumir en un gran desafío, que es mejorar la competitividad de la industria nacional. De acuerdo al último índice LPI (Logistic Performance Index), elaborado por el Banco Mundial, Chile aparece en el puesto 34 de 160 países evaluados. Si bien hoy estamos en el primer lugar dentro de los países de América Latina, debemos seguir avanzando para lograr un sistema logístico integral y eficiente.

¿Cuáles son los factores que determinan la competitividad del sector?

En CAMPORT, hemos identificado una serie de fricciones que son, en parte, responsables de la competitividad de la industria. Entre ellas se encuentran la indisponibilidad de puertos para atracar producto del cambio climático, la alta carga administrativa que la industria debe gestionar, los altos costos de acceso al puerto que se cobran a las navieras, la congestión de los accesos a los puertos y las oportunidades de mejora en términos de conectividad con el destino final de la carga.

¿En qué medida ha afectado el cambio climático?

El cambio climático ha provocado un incremento de las marejadas y condiciones climáticas adversas. Entre 2013 y 2017, el sistema portuario de Chile no estuvo disponible o estuvo cerrado, en promedio, un 9% del año. Durante este período, el sistema portuario en su conjunto acumuló 1.400 días sin operar. Considerando que cada día de cierre del sistema portuario tiene un costo aproximado de US$ 8,3 millones para el conjunto de actores que participan en la cadena, es muy importante hacernos cargo de esta nueva situación. Por eso, entre otras cosas, hemos estado trabajando con la Armada y otras instituciones para que se puedan actualizar los criterios para la toma de decisiones en materia de cierres parciales o totales de puertos para determinadas naves, con el fin de reducir estos eventos críticos.

¿Cómo afectan los costos para acceder a los sitios de atraque?

Los altos costos de acceso que se cobra a las navieras no resisten benchmarking internacional. Por una parte, la autoridad marítima cobra tarifas de servicios marítimos por concepto de señalización y practicaje, la cual está entre las más altas del mundo y debiera revisarse para estar acorde con los costos reales de otorgar estos servicios. Por otra parte, los puertos públicos cobran una Tarifa de Uso Portuario (TUP), cuya recaudación debiera orientarse a mejorar las condiciones de acceso a los bienes comunes de los puertos. Sin embargo, el sector desconoce el destino de estos recursos, en circunstancia que esta información debiera ser pública.

¿A qué se deben los problemas en los accesos al puerto?

Las redes viales de los principales ciudades puerto como Valparaíso, San Antonio, Antofagasta, Iquique y Concepción, sufren de alta congestión, situación que se está agravando con el aumento de la concentración del tráfico de camiones desde y hacia los recintos portuarios. Actualmente, en el caso de los puertos de la zona central, casi toda la carga de comercio exterior es movilizada a través de camiones, con un fuerte impacto en las ciudades-puerto y en sus vías de acceso. Esta ineficiencia se produce por la restringida capacidad de la infraestructura para soportar los aumentos de flujo. La existencia de un sistema ferroviario para movilizar la carga es cada día más urgente.

¿Cuál es el impacto de esto?

El costo de mantener la carga de contenedores inmovilizada en el sistema portuario chileno por 24 horas es de aproximadamente US$3,6 millones -siempre que la carga no pierda la nave-, y esto aumenta los costos de nuestro comercio exterior.

¿Cómo se puede resolver?

Junto con invertir en mejorar los accesos a nuestros puertos, es fundamental buscar mecanismos para implementar un sistema ferroviario eficiente para el transporte de carga entre los puertos y nuestros centros productivos y de consumo. El aumento del tamaño de las naves genera pulsos de descarga con mayores volúmenes de contenedores transferidos por cada recalada, generando demandas puntuales más elevadas. En ese sentido, un sistema ferroviario eficaz, como componente de una solución logística integral del sistema, representa una solución de largo plazo. El ferrocarril no sólo es eficiente desde el punto de vista del transporte, sino que también desde la perspectiva medioambiental y de seguridad.